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HISTORIA DEL GRUPO ZARAGOZANO DE PAPIROFLEXIA

 
 


 
 

 

El Grupo Zaragozano de Papiroflexia nació hacia 1950 cuando el catedrático de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, Eduardo Mª Gálvez Laguarta empezó a tomar contacto con otros plegadores de Zaragoza. Casi todos ellos estaban relacionados con el mundo de la enseñanza y de la cultura, por lo que es indudable que el influjo debió provenir directa o indirectamente de Unamuno. Lo cierto es que en las décadas anteriores a la guerra civil, varios intelectuales españoles aparte de Unamuno dedicaron algo de atención a la papiroflexia. Entre ellos, cabe destacar a Ramón Gómez de la Serna y a Julio Camba, de quien cuentan que plegaba papirolas en el mismo congreso de Diputados. De algún modo, la situación estaba madura para ello. Tras el paréntesis de la guerra, ya en los años 40, la papiroflexia de nuevo merecía la atención de intelectuales como Rey Pastor o Jacinto Benavente.

Por alguna de estas vías debió inocularse el virus papirofléctico en este primitivo Grupo Zaragozano. Lo cierto es que en 1954 empezaron a tomar la costumbre de reunirse todos los lunes en una cafetería para intercambiar conocimientos y proponerse la invención de nuevas figuras.

Seguramente se trataba del primer grupo en el mundo que se dedicaba a la papiroflexia con un modo de trabajo semiorganizado. Tal vez algún día se llegue a demostrar que ese núcleo es el origen, por influjo, de las actuales prestigiosas asociaciones papiroflécticas americanas y europeas.

Al año siguiente de empezar a reunirse, el Grupo atrajo ya la atención de los medios. El periodista Calpe, de Heraldo de Aragón, daba cuenta de que dentro del "curioso mundo de las peñas" había un pequeño pero selecto grupo de aficionados al arte de crear figuras papiroflécticas. En 1955 la tertulia se reunía en el café Río Club de la capital aragonesa. En febrero de ese año, otro periodista del Heraldo, Marcial Buj, redactó un reportaje algo más extenso donde describía las actividades del grupo.

El alma de la tertulia era Eduardo Mª Gálvez Laguarta, conocido profesor de matemáticas de la Universidad de Zaragoza, todos los lunes acudían a ella otros profesores como Manuel Serrano o Carlos Corona , también los médicos Francisco Zatorre y Julio Knáster, el militar José Mª Egido y el padre Jullián Nieto, director del colegio "Pedro J. Soler".

Este primitivo grupo era muy consciente de ser el primero que trabajaba en España de forma semiorganizada. Reconocían a Unamuno como el iniciador de la papiroflexia, pero les parecía "desafortunado" el nombre de "Cocotología". Por entonces conocían la obra de Solórzano y de su escuela argentina, pero aún no habían oído hablar de Akira Yoshizawa ni de otros plegadores extranjeros. Se definían como plegadores "ortodoxos" -ya que rechazaban firmemente el corte del papel así como el empleo de pegamento o cintas adhesivas- y "macropapiroflexistas" -es decir, no dedicados a la miniatura-. También se dedicaban a realizar "papirolas conversas", es decir, la reelaboración sin cortes de una papirola heterodoxa de otro autor. Reivindicaban la autoría como grupo de unas cincuenta figuras originales.

Pero los activos miembros del grupo no se contentaban con acudir a la tertulia. En 1956, el padre Nieto, que ensayaba en su colegio una nueva y revolucionaria pedagogía a partir de las figuras plegadas, realizó una exposición de figuras del grupo plegadas por él y sus alumnos que causó bastante sensación en la ciudad. A su vez, los profesores Gálvez y Serrano, que residían en el Colegio Mayor Universitario "Pedro Cerbuna" hacían prosélitos entre los estudiantes. Entre ellos, los más destacados estaban Angel Gari Lacruz y F. Pérez Boli. Angel Gari, famoso hoy en el mundo de la antropología por sus estudios sobre la brujería en Aragón, causó sensación entonces porque el hecho de ser invidente no era impedimento alguno para que la lírica papirofléctica fluyera de sus manos. Por su parte, el señor Pérez Boli daba un nuevo impulso a la pedagogía del plegado, ya que no era menos famoso el hecho de explicar en la facultad las leyes de Méndel con conejos hechos de papeles de diferentes colores.

Este sub-grupo Zaragozano del colegio Cerbuna montó cinco exposiciones de modelos entre los años 1963-1967. A partir de 1965, estas exposiciones ya tenían carácter internacional. Está claro que a mediados de los 60 el Grupo Zaragozano había establecido estrechas relaciones con papiroflectas de varias partes del mundo. Para entonces, ya había vuelto el doctor Solórzano de Argentina y estaba causando admiración en toda España su exposición de papiroflexia zoomórfica. La escuela argentina de Solórzano, encabezada por Ligia Montoya, había florecido sobremanera y había establecido conexiones con el grupo estadounidense "Origami Center".

A finales de los años 60, el Grupo Zaragozano estaba relacionado con los más prestigiosos origamistas de España y del mundo. Gálvez y sus compañeros de afición se cartean con Ligia Montoya, Akira Yoshizawa, Neal Elias, Eric Kenneway,... A sus manos llegaron figuras de estos autores que todavía se pueden contemplar en la exposición permanente del Colegio Cerbuna. Los contactos entre las dos grandes figuras de la papiroflexia española de entonces, Solórzano y Gálvez, estuvieron a punto de cuajar en una asociación, pero la verdad es que sus relaciones estaban condenadas a la esterilidad. No es que faltara buena voluntad. El Grupo Zaragozano se ofreció a organizar para las fiestas del Pilar de 1961 una gran exposición de cinco mil figuras de Solórzano. Pero tal magno evento nunca llegó a realizarse, tal vez porque temieran que la falta de abrigo del lugar pudiera dañar los modelos. Pero quienes vivieron aquellos momentos cuentan que muy temprano el orgullo "ortodoxo" del Grupo Zaragozano llegó a envenenar las relaciones con el Doctor Solórzano, demasiado partidario del corte fléctico. Sabemos que hacia 1963 Solórzano contaba con Nemesio Montero y el grupo vallisoletano para formar una asociación. No sabemos hasta qué punto las reticencias del Grupo Zaragozano impidieron su nacimiento.

Este relativo aislamiento asociativo del Grupo provocó que tanto la tertulia semanal en el café Radio Zaragoza así como la ramificación del CMU Pedro Cerbuna desaparecieran rápidamente tras la muerte de Eduardo Gálvez, fallecido abintestato en 1972. El Grupo Zaragozano histórico se había evaporado desgraciadamente justo cuando estaba iniciando relaciones con otros plegadores españoles como Félix Gimeno y Vicente Palacios.

Durante seis años, la papiroflexia zaragozana sufrió los efectos de la diáspora. Mientras tanto, se iba conociendo lentamente en el resto de España la obra de otros plegadores como Nemesio Montero, Lorenzo Herrero, Elías Gutiérrez y Vicente Palacios.

Hasta que, sorprendentemente, volvió a resurgir de la mano de dos jóvenes veinteañeros: Carlos Pomarón y Gabriel Alvarez. Ambos habían recogido sin saberlo, durante su infancia, la llama de la tradición papirofléctica, sobre todo a través de los libros que se habían estado editando. Uno y otro se sintieron asombrados y alentados cuando se enteraron a través de las obras de Palacios de la existencia de un "grupo zaragozano" de plegadores. Así que tuvieron la maravillosa ocurrencia de intentar conectar con ellos. Buscaron en la guía telefónica de Zaragoza el número de los señores Galvez y Egido, citados en el libro de Palacios. No sabían que Gálvez había fallecido seis años antes (de hecho, por esas mismas fechas, el delegado de Hacienda y el director del CMU Cerbuna estaban todavía litigando por la posesión del Legado de Gálvez), pero finalmente, tras ir llamando uno a uno a todos los Egido que aparecían entre los abonados, logran dar con el teléfono de José María Egido.

El señor Egido tuvo la amabilidad de mantener varias charlas con los dos jóvenes aficionados. Como lugar de encuentro eligieron el café de Levante, en la calle de Almagro, ya que en ese lugar habían tenido lugar las últimas tertulias del Grupo histórico antes de su desaparición. Poco después, Egido les presentó a algunos otros miembros del Grupo que estaban desperdigados, como Isidro Peral, Bonifacio Segura, Julio Knáster y Ricardo Ros. De nuevo entusiasmados por la savia nueva que aportaban ambos jóvenes, decidieron reiniciar la tertulia papirofléctica.

Así pues, nació el actual Grupo Zaragozano con la intención de continuar la trayectoria iniciada por el grupo histórico. A los pocos meses, se fueron sumando nuevos jóvenes, amigos de Pomarón y de Alvarez: Francisco Lombarte, Amparo Martínez y los hermanos Murillo, Agustina y Alfredo. Comienzan entre todos a recuperar las figuras del grupo y también a crear otras nuevas.

Pero lo importante es que esta vez, el nuevo grupo decide empezar la tarea por dónde quedó inacabada en los años 60: crear una asociación española. Menudean los contactos con los grupos de Madrid (Félix y Juan Gimeno, González Conde, Julían González) y de Salamanca (Luis Fernández) así como con Vicente Palacios, que había difundido enormemente el "papirogami" durante los años setenta.

El trabajo del nuevo grupo enseguida fructifica. Durante los días 7 al 30 de diciembre de 1981 montan una exposición en la sala Gargallo de la avenida Goya de Zaragoza, con la que quieren rendir homenaje al Grupo Zaragozano histórico. Durante el desarrollo de la exposición, llegan a Zaragoza plegadores del resto de España, y el día 19, en el café de Levante, se celebra la sesión constituyente de la nueva y flamante Asociación Española de Papiroflexia, donde están todas las figuras del momento: Vicente Palacios es el presidente, Félix Gimeno el vicepresidente, Enrique Cerezo el secretario y Luis Fernández el tesorero. Entre los vocales están Carlos Pomarón, Gabriel Alvarez y Juan Gimeno.

La exposición tiene no sólo un gran éxito entre la ciudadanía zaragozana, sino que también produce el saludable efecto de nuevas e importantes adhesiones, como la de quien iba a ser otro de los creadores del grupo, Luis Bas Arrechea, o el mago y también creador Luis Alegre "Moebius".

Sin embargo, a pesar de la creación de la AEP, el moderno Grupo Zaragozano, que contaba con el aliento de miembros históricos como José María Egido, deseaba mantener su propia personalidad.

Los años 80 fueron de gran actividad. El grupo participó en varias campañas en favor del juguete no bélico e impartió cursos en la Escuela de Verano de Aragón. En 1983 montó una exposición callejera en la Gran Vía, durante las fiestas del Pilar, durante la cual, el público zaragozano pudo admirar varios modelos del Grupo (animales e incluso figuras humanas) plegados a tamaño natural. El Grupo comienza a ser conocido. Algunos miembros viajan a Grenoble y contactan con plegadores europeos durante una de las convenciones del Mouvement Français du Papier Plié.

El año siguiente, 1984, marca un nuevo hito importante. El Grupo vuelve a la carga con otra exposición, esta vez en los locales de la Universidad Popular de Zaragoza, en la calle Santiago. Y de nuevo el evento produce el efecto de recoger nuevos plegadores, que, como siempre, habían ido alimentando desde su infancia la afición por las pajaritas y estaban deseosos de trabar conocimiento con los creadores de todas aquellas maravillas que se veían en la exposición. A partir de este momento, el nuevo grupo ve engrosado su número con aficionados como Julio López, Juan Bautista Arroyo y Luis Fernando Giménez.

El grupo ya es lo suficiente nutrido y se siente capaz para empresas de más largo aliento. Enardecidos por el fervor organizativo de Carlos Pomarón, se lanzan en 1987 a organizar el 1er Certamen Internacional de Aviones de Papel "Ciudad de Zaragoza". Logran entusiasmar a la Comisión de Festejos del Ayuntamiento con la idea, y el proyecto amanece a la realidad el día 9 de octubre de ese año, a las 5 en punto de la tarde. La prensa local dio cumplida noticia del acontecimiento. El certamen internacional tuvo tanto éxito que vio renovadas ediciones en años sucesivos hasta 1991. Desgraciadamente, el esfuerzo que iba a agotar toda la energía hispánica en los eventos del 92 no dejó lugar a una sexta edición del certamen.

La organización de los cinco certámenes de aeronáutica papirofléctica dio mayor cohesión al Grupo. Durante esos años, el Grupo se inscribió en el registro como sociedad cultural con identidad propia. A partir de 1989 se reinstaura la tertulia semanal, los lunes en el café de Levante desde las ocho de la tarde, y que sigue funcionando con reuniones todos los primeros lunes de mes. José María Egido fue el presidente vitalicio del Grupo hasta su fallecimiento en julio de 1990.

Durante estos años, si bien algunos miembros antiguos han ido menguando su relación con el grupo, otros nuevos se han ido incorporando como Rafael Bello, Eduardo, Felipe Moreno y Angel Cristo. Por su parte, tres de los mejores diseñadores del Grupo Zaragozano, Carlos Pomarón, Gabriel Alvarez y Luis Bas fundan en 1987 junto con otro genial plegador madrileño, Juan Gimeno, el Grupo Riglos con la intención de publicar sus modelos originales. De esta forma salió a la luz al año siguiente el libro más representativo de sus creaciones: el Libro de las Pajaritas de Papel, publicado por Alianza Editorial.

Y es en 1992, una fecha simbólica donde las haya, cuando se produce un histórico re-encuentro del grupo Zaragozano con el creador de la papiroflexia moderna: Akira Yoshizawa, quien a la sazón viajaba por España con motivo de la muestra de origami que había instalado en el pabellón japonés de la Exposición Universal de Sevilla. Los miembros del Grupo acompañamos al maestro de plegadores a la exposición del CMU Cerbuna. Allí pudo constatar cómo se conservaban en Zaragoza las figuras que el había enviado a Eduardo Gálvez treinta años antes. Y como consideró que una de sus figuras, un precioso cisne blanco, estaba algo ajado por el tiempo se ofreció a renovarlo. A cambio de llevarse como recuerdo la antigua, el señor Yoshizawa plegó ante nosotros un nuevo modelo, al par que nos dejaba boquiabiertos con todo un despliegue de precisión y delicadeza durante el proceso de preparación, humectación, plegado y secado de un nuevo cisne que deberá durar mucho más de otros treinta años. Esperemos que para entonces, el Grupo Zaragozano siga existiendo con tanto entusiasmo como hasta hoy.

 

El festival de aviones tuvo una importante consecuencia, pues los medios de comunicación se hicieron eco de las actividades del Grupo, que empezó a ser mucho más conocido. Luis Bas y Luis Giménez acudieron a partir de entonces, empezaron a llegan nuevos miembros que aportan nuevas energías, así como su entusiasmo y creatividad: Teresa Ezquerra, primero; más tarde, Israel López, Jorge Pardo, José Ángel Iranzo, Juan Antonio Díaz, Vanessa Roc, …

 
 



 
 
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